domingo, 17 de diciembre de 2017

DOMINGO DE LA 3 SEMANA DE ADVIENTO, Ciclo B

Lecturas de la Misa
Comentarios:
   por Francisco González, SF
   por M. Dolors Gaja, MN  

DOMINGO DE LA 3 SEMANA DE ADVIENTO, Ciclo B

Isaías 61,1-2a.10-11
(Interleccional) Lucas 1,46-54:

Me alegro con mi Dios
1 Tesalonicenses 5,16-24
Juan 1,6-8.19-28


Isaías 61,1-2a.10-11

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Me ha enviado para dar la buena noticia a los que sufren, para vendar los corazones desgarrados, para proclamar la amnistía a los cautivos, y a los prisioneros la libertad, para proclamar el año de gracia del Señor. Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como novio que se pone la corona, o novia que se adorna con sus joyas. Como el suelo echa sus brotes, como un jardín hace brotar sus semillas, así el Señor hará brotar la justicia y los himnos ante todos los pueblos.

(Interleccional) Lucas 1,46-54:
Me alegro con mi Dios

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones.
R. Me alegro con mi Dios

Porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
R. Me alegro con mi Dios

A los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia.
R. Me alegro con mi Dios

1 Tesalonicenses 5,16-24

Hermanos: Estad siempre alegres. Sed constantes en orar. Dad gracias en toda ocasión: ésta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús respecto de vosotros. No apaguéis el espíritu, no despreciéis el don de profecía; sino examinadlo todo, quedándoos con lo bueno. Guardaos de toda forma de maldad. Que el mismo Dios de la paz os consagre totalmente, y que todo vuestro espíritu, alma y cuerpo, sea custodiado sin reproche hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo. El que os ha llamado es fiel y cumplirá sus promesas.

Juan 1,6-8.19-28

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. Y éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan, a que le preguntaran: "¿Tú quién eres?" Él confesó sin reservas: "Yo no soy el Mesías." Le preguntaron: "¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?" El dijo: "No lo soy." "¿Eres tú el Profeta?" Respondió: "No." Y le dijeron: "¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo?" Él contestó: "Yo soy al voz que grita en el desierto: "Allanad el camino del Señor", como dijo el profeta Isaías." Entre los enviados había fariseos y le preguntaron: "Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?" Juan les respondió: "Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia." Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando.

viernes, 15 de diciembre de 2017

VIERNES DE LA SEGUNDA SEMANA ADVIENTO (Lecturas)

Isaías 48:17-19
Salmo 1,1-2.3.4.6: “El que te sigue, Señor, 
tendrá la luz de la vida”
Mateo 11:16-19

Isaías 48:17-19

Así dice el Señor, tu redentor, el Santo de Israel: “Yo, el Señor, tu Dios, te enseño para tu bien, te guío por el camino que sigues. Si hubieras atendido a mis mandatos, sería tu paz como un río, tu justicia como las olas del mar; tu progenie sería como arena, como sus granos, los vástagos de tus entrañas; tu nombre no sería aniquilado ni destruido ante mí.”

Salmo 1,1-2.3.4.6
El que te sigue, Señor, 
tendrá la luz de la vida

Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche.
R: El que te sigue, Señor, 
tendrá la luz de la vida

Será como un árbol plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin.
R: El que te sigue, Señor, 
tendrá la luz de la vida

No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal.
R: El que te sigue, Señor, 
tendrá la luz de la vida

Mateo 11:16-19

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: ¿A quién se parece esta generación? Se parece a los niños sentados en la plaza, que gritan a otros: “Hemos tocado la flauta, y no habéis bailado; hemos cantado lamentaciones, y no habéis llorado”. Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: “Tiene un demonio.” Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Ahí tenéis a un comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores.” Pero los hechos dan razón a la sabiduría de Dios.

Mateo 11:16-19: Hemos tocado la flauta y no habéis bailado..., por Julio González, SF.

Mateo 11:16-19

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: ¿A quién se parece esta generación? Se parece a los niños sentados en la plaza, que gritan a otros: “Hemos tocado la flauta, y no habéis bailado; hemos cantado lamentaciones, y no habéis llorado”. Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: “Tiene un demonio.” Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Ahí tenéis a un comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores.” Pero los hechos dan razón a la sabiduría de Dios.

— Comentario por el P. Julio González, SF.

Hay gente que nunca está contenta o, tal vez, debería decir: hay gente que solamente está contenta cuando les va bien a ellos.

Un médico le explicaba a una mamá la apatía de su hijo:

“El niño está sano. El problema de su hijo no es que nunca esté contento, su problema (de la madre) es que le pone tanta atención que el niño no puede disfrutar de los demás, de la naturaleza y de las cosas cotidianas, porque está absorbido por sí mismo”.

“Y eso ¿se cura?”, pregunta la madre.

“Por supuesto, motive a su hijo para que dirija su atención sobre las vivencias de otras personas y verá que el niño comienza a mostrar interés por algo”.

Este ejemplo sirve para explicar que la espiritualidad del Adviento no puede ser apreciada por personas que solamente están interesadas en ellas mismas, en cómo les va a ellos.

Jesús no habla de unas personas sino de toda una “generación”, poniendo en evidencia una mentalidad y un estilo de vida.

“Hemos tocado la flauta y no habéis bailado; hemos cantado lamentaciones y no habéis llorado”, ¿Cómo pueden bailar o llorar por lo que otros hacen si solamente tienen ojos y oidos para sí mismos?

La espiritualidad del Adviento es la espiritualidad del caminante; por eso, los sabios que vienen que oriente, los pastores, Abraham, Moisés, los profetas, Juan el Bautista, María y José, pueden ayudarnos a llenar de significado y propósito nuestra espera.

A través de Zacarías, Isabel, José, Herodes y sus consejeros, descubrimos que ese peregrinaje pone a prueba no solamente nuestra resistencia física sino también nuestra resistencia a cambiar, a ver a los demás sin temor, como una buena noticia.

Los episodios del Evangelio que meditamos durante el Adviento muestran que quienes se preocupan por mantener su bienestar y privilegios, no solamente no se alegran con la llegada del mesías sino que le ven como una amenaza.

Mateo 11:16-19: "¿A quién se parece esta generación?"

Mateo 11:16-19
Viernes de la 2 Semana de Adviento

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: ¿A quién se parece esta generación? Se parece a los niños sentados en la plaza, que gritan a otros: “Hemos tocado la flauta, y no habéis bailado; hemos cantado lamentaciones, y no habéis llorado”. Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: “Tiene un demonio.” Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Ahí tenéis a un comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores.” Pero los hechos dan razón a la sabiduría de Dios.

SOBRE EL MISMO TEMA:
por la Orden Carmelitana
Hemos tocado la flauta y no habéis bailado   

DOMINGO DE LA 3 SEMANA DE ADVIENTO, Ciclo C

Lecturas de la Misa
Comentarios:
   por Francisco González, SF
   por Gerardo Sánchez Mielgo, OP
   por Miguel de Burgos, OP
   por la Orden Carmelita  

DOMINGO DE LA 3 SEMANA DE ADVIENTO, Ciclo A

Lecturas de la Misa
Comentarios:  
   por Francisco González, SF y 2  

DOMINGO DE LA 2 SEMANA DE ADVIENTO, Ciclo C

Lecturas de la Misa
Comentarios:  
   por Francisco González, SF  
   por José Antonio Pagola  

DOMINGO DE LA 2 SEMANA DE ADVIENTO, Ciclo B

Lecturas de la Misa
Comentarios:
   Preparad el camino del Señor
   Consolad a mi pueblo
   por M. Dolors Gaja, MN     

DOMINGO DE LA 2 SEMANA DE ADVIENTO, Ciclo A

Lecturas de la Misa
Comentarios:  
   por Francisco González, SF  

DOMINGO DE LA 1 SEMANA DE ADVIENTO, Ciclo C

Lecturas de la Misa
Comentarios:
   por Francisco González, SF
   por Julio César Rioja, CMF  

DOMINGO DE LA 1 SEMANA DE ADVIENTO, Ciclo A

jueves, 14 de diciembre de 2017

14 de diciembre: SAN JUAN DE LA CRUZ

San Juan de la Cruz (1542-1591): Dichos de luz y amor


Dichos de luz y amor

1) A la tarde te examinarán en el amor. Aprende a amar como Dios quiere ser amado.

2) Más agrada a Dios una obra, por pequeña que sea, hecha a escondido, no teniendo voluntad de que se sepa, que mil hechas con ganas de que la sepan los demás.

3) ¿Qué aprovecha dar tú a Dios una cosa, si Él te pide otra? Considera lo que Dios quiere y hazlo que por ahí satisfarás mejor tu corazón que con aquello a que tú te inclinas.

4) Más quiere Dios en ti el menor grado de obediencia y sujeción, que todos esos servicios que le piensas hacer.

5) Más quiere Dios de ti el menor grado de pureza de conciencia, que cuantas obras puedes hacer.

6) El alma dura en su amor propio se endurece.

7) Dios sólo reina en el alma pacífica y desinteresada.

8) Quien supiere morir a todo, tendrá vida en todo.

9) Bástele Cristo crucificado, y con él descanse.

10) El que no busca la cruz de Cristo, no busca la gloria de Cristo.

11) Dios para enamorarse del alma, no pone los ojos en su grandeza, sino en la grandeza de su humildad.

12) El amor no consiste en sentir grandes cosas, sino en tener grande sencillez y padecer por el Amado.

13) Quien huye de la oración, huye de todo lo bueno.

14) Mejor es vencerse en el hablar que ayunar a pan y agua.

San Juan de la Cruz. Doctor de la Iglesia.
Obras completas. Edición crítica, notas y apéndices por Lucino RUANO DE LA IGLESIA. BAC, Madrid 1982.

El único dibujo conservado de San Juan de la Cruz



San Juan de la Cruz, además de su obra literaria, fue autor de una reducida obra plástica, casi toda perdida. El místico realizó varias tallas en madera de Cristo, una escultura de una Virgen, un dibujo de la subida al Monte Carmelo y un pequeño dibujo a pluma de la crucifixión.

Todos los originales se han perdido, excepto el último, aunque ha llegado a nosotros muy alterado, a consecuencia del deterioro y de una primera restauración realizada ya en el siglo XVII.

Estos datos y muchos más, de naturaleza técnica, los proporcionó Vicente Viñas, quien tras recibir el encargo de su restauración en 1968, hizo lo que buenamente pudo.

El original del "Cristo de San Juan de la Cruz", como es conocido (al igual que la pintura de Dalí inspirada en él), se encuentra en el Monasterio de la Encarnación de Ávila.

Según Viñas, en la obra original el madero largo de la cruz quedaba en vertical respecto al observador. A los estudiosos ha llamado la atención el inusual punto de vista de la imagen. Se ha escrito que es el de Dios Padre, que contempla desde lo alto al Hijo, situado a su diestra. Salvador Dalí, impresionado por el dibujo del santo, pintó en 1951 su "Cristo de San Juan de la Cruz", una de sus obras más populares, y posiblemente también la más sobrecogedora.

El original de Dalí se encuentra en el Kelvingrove Art Gallery de Glasgow.

14 de Diciembre: San Juan de la Cruz, por Celestino Hueso, SF


San Juan de la Cruz ha sabido cantar como nadie que la unión con Dios es la mayor de las delicias. Que el camino para conseguirla es trabajar sin desmayo. Que a pesar de nuestro esfuerzo no conseguimos nada. Que… Bueno, sí que conseguimos. Conseguimos que Cristo note que queremos ir hacia Él y baje hacia nosotros para tomarnos en sus brazos y subirnos con Él.

San Juan es también el medio fraile (por lo bajito que era) que, junto a Santa Teresa de Jesús, conseguirá la reforma de la Orden carmelitana. Le costó sangre, sudor y lágrimas.

Los que querían dejar las cosas como estaban porque vivían muy bien y no estaban dispuestos a renunciar a su vida de comodidades lo encerraron durante nueve meses hasta que consiguió escapar y refugiarse en el convento de las monjas.

Y desde allí comenzó su vida de peregrino reformador que le trajo hasla la provincia de Jaén, en Villacarrillo se tomó un descanso, camino de Úbeda donde dio el último “salto y llegó tan alto tan alto” que lo tenemos en el Reino de Dios.

Diciembre 14: Juan de la Cruz, amigo, por Gema Juan (Carmelita Descalza)



A Juan de la Cruz se le reconoce como poeta y místico. Un creador, un inspirador tal vez, un hombre bueno e íntegro. Pero su imagen sigue asociada a la aspereza, al desentendimiento de aquellas cosas que preocupan a la mayor parte de los mortales. Sigue apareciendo lejos de todos y de casi todo.

Sin embargo, Juan era un hombre entrañable, cercano y con una gran capacidad de relación. Que no fuera extravertido –y realmente no lo era– no significa que estuviera replegado sobre sí o fuera incapaz de dar y recibir afecto, de entrar en la complicidad de la amistad y de admirar, disfrutar e interesarse por las cosas de la vida.

Sobrio siempre, con la moderación de quien ha aceptado ser templado por la vida primero, por Dios después, chocaba con su querida Teresa de Jesús, como ella misma reconocía. Pero eso no le impidió entrar en el diálogo más profundo con ella. Ese diálogo es una muestra de la actitud que caracterizó a Juan, siempre abierto a compartir, a aprender y a darse a sí mismo.

Su lealtad y sinceridad, su capacidad para el encuentro y la comunicación con los otros en igualdad hacen de Juan de la Cruz un buen amigo para quienes se acercaron a él mientras vivía y para quienes siguen entrando en conversación con él.

Su camino espiritual tiene un horizonte claro: la unión de amor, la «igualdad de amistad». A todos los niveles, por descontado. Juan dirá que la persona «no tiene más de una voluntad», de modo que la amistad humana y la divina corren idéntica suerte. Porque el ser humano no está hecho de piezas sueltas, sino que es una «caverna profunda», de inimaginable hondura y toda ella comunicada por dentro.

Sabía que de todo se puede hacer una máscara. De ahí su empeño en eso que llamaba «desnudez», es decir, ausencia de remilgos, apaños e intereses. Sin esa desnudez no se puede vivir en la amistad, que él definía así: «que cada uno es el otro y que entrambos son uno». Con esa radicalidad se planteaba las relaciones, nunca superficialmente, siempre buscando crecer.

Por eso, este Juan de la Cruz, tan reconocible como amigo de Dios, es tan amigo de sus amigos y de las personas que la vida puso a su paso, con las que creó auténticos lazos. Y este hombre, tan «espiritual», resulta tan natural y «mundano», contra lo que las leyendas y algunos testimonios, maquillados por la necesidad, nos han transmitido.

El tiempo que fue confesor en el monasterio de la Encarnación de Ávila, donde Teresa era priora, muestra su manera de situarse ante los demás. Es un ejemplo muy nítido, pues se trataba de un fraile sacerdote –varón eclesiástico– ante monjas –mujeres en la Iglesia–. Y Juan se sitúa como quien puede compartir lo que sabe, para iluminar e instruir, pero también como quien puede recibir y aprender. Esa será su tónica y eso es lo que le hace tan amigable.

No le gustaban las visitas de cumplimiento, porque le desagradaban las relaciones interesadas, los formulismos y las apariencias. En cambio, jamás rehusaba el encuentro personal y fraterno. Cuando tenía noticia de que alguien sufría, no esperaba a ser buscado, se adelantaba y era capaz también de mostrar su necesidad, de acoger y agradecer el afecto de sus amigos.

Muestra de todo ello es su modo de ser prior, por ejemplo, en Granada. Iba con sus hermanos al campo, a las laderas de Sierra Nevada, allí «contaba historias y les hacía reír a todos, y volvían muy contentos a la casa». También cuenta el hermano Juan de santa Eufemia que Juan le escribió en cierta ocasión, apenas se enteró de que andaba afligido.

Después, escribirá a sus hermanas descalzas de Beas, diciéndoles el consuelo que recibe con sus cartas. Y se implica, hablando de sí y abriendo su interior: «esto por mí lo veo… qué de cosas quisiera decir… algo malo he estado; ya estoy bueno».

Su modo de tratar a los enfermos rompe cualquier imagen ñoña o mojigata, porque no solo los atendía físicamente con gran cuidado sino que procuraba hacerles disfrutar y reír, sabiendo que el humor cura y reconcilia, además de aproximar. Y así, lo mismo contaba chistes que «cuentos del mundo», como los llamaban, o traía músicas. Y todo ello le parecía «de provecho», es decir, constructor de relación.

Se conservan muy pocas cartas de Juan, pero su lectura es reveladora. Allí aparece amigo verdadero, cercano y afectuoso. Escribe a María de Soto: «Quisiera yo darla mucho contento» y a Juana de Pedraza le dice que «le hace rabiar» que ella piense si él la olvida y que le escriba más a menudo y que «si las cartas no fuesen tan corticas, sería mejor».

Se muestra comprometido. Se le ve interesado por sus hermanas de Córdoba en los inicios fundacionales, consciente de las dificultades que pueden tener. Y bastan unos retazos para verle conmovido por esas «nimiedades» a las que se le considera ajeno, preocupado por la salud y los problemas de sus amigos, participando de su vida:

«No piense, hija en Cristo, que me he dejado de doler de sus trabajos», le dice a Leonor Bautista, y a Juana de Pedraza: «todas sus cartas tengo recibidas, y sus lástimas y males y soledades sentidas, las cuales me dan a mí siempre tantas voces callando, que la pluma no me declara tanto». También a Leonor de san Gabriel: «Con su carta me compadecí de su pena y pésame la tenga por el daño que le pueda hacer al espíritu y aun a la salud».

Juan era más comunicativo de lo que se sospecha, porque siempre andaba buscando el bien de sus amigos. Una de las claves de su escritura, como amigo y como acompañante, es la de liberar interiores. Disminuir las angustias que traban el corazón, quitar obstáculos, hacer visible lo estéril para superarlo y dar alas. De ahí su empeño en compartir la confianza que había en su interior: «arroje el cuidado suyo en Dios», dirá a sus amigos con frecuencia.

Son solo unas pinceladas del amigo que fue Juan de la Cruz, que sigue ofreciendo su amistad auténtica con su palabra compañera, la misma que le llevó a decirle a Ana de Jesús que «ahora sea yendo, ahora quedando, doquiera y como quiera que sea, no la olvidaré ni quitaré de la cuenta que dice, porque de veras deseo su bien para siempre».

Fuente: religiondigital.com

martes, 12 de diciembre de 2017

EL PESEBRE, RECURSO NAZARENO-FAMILIAR PARA LA NAVIDAD

http://josemanyanet.wixsite.com/belenes/single-post/2017/12/12/El-Pesebre-recurso-nazareno-familiar-para-Navidad
Cliquea en la imagen para acceder al artículo

12 de diciembre: Ntra. Sra. de Guadalupe


SOBRE NTRA SRA. DE GUADALUPE Y SU FIESTA:   
Lecturas   
Sobre la tilma:  
Artículo del P. Jorge Loring, SJ:
   La historia   
   La imagen   
   Prodigios  
   Relatos   
   Juan Diego   
   Tequatlasupe, la que aplasta la serpiente
   Devoción a la Virgen de Guadalupe  

Aquel gran milagro de Guadalupe


Desde hace tres años que tengo la fortuna de trabajar con muchos mexicanos que por diferentes motivos han inmigrado a los Estados Unidos. Y uno de los tesoros que ellos llevan donde van es su devoción a la Virgen, Nuestra Señora de Guadalupe.

Muchos podrán decir, “pero la Virgen María es solo una”. Sin embargo, hay muchas advocaciones tienen que ver, entre otras cosas, con los lugares donde ella se ha aparecido. Ese es el caso de Nuestra Señora de Guadalupe cuya fiesta se celebra hoy, al conmemorarse un año más de la última aparición en la que su imagen quedó estampada en la tilma que llevaba el indio San Juan Diego.

Y al leer el libro “Nuestra Señora de Guadalupe: Madre de la Civilización del amor”. De Monseñor Eduardo Chávez y Carl Anderson, me sorprendí de algunos elementos que evidencian el carácter sobrenatural de aquella imagen que hoy se conserva en la basílica que lleva su nombre en el Distrito Federal.

La tela donde quedó estampada la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe tiene 485 años y hoy se conserva intacta. Una tilma del mismo material y en las mismas condiciones tiene una duración aproximada de ocho años. Esta tela estuvo expuesta 116 años sin ningún tipo de protección y no sufrió ningún daño.

En 1666 un equipo de expertos de arte, provenientes de España, dijeron que sobre una superficie tan tosca como la tela de la tilma no pudo haber sido pintada una imagen tan perfecta y que la única razón por la que la imagen de la Virgen está estampada allí “es Dios”.

En 1785 se derramó un ácido nítrico sobre la tilma y no lesionó el lienzo. Solo dejó una mancha opaca sobre la imagen.

En 1921, durante la persecución religiosa en México, un hombre colocó una bomba a los pies de la tilma. Esta destrozó el altar, los candelabros y el crucifijo de la iglesia que albergaba la imagen, pero la tilma no sufrió ningún daño.

En la imagen hay 46 estrellas que adornan el manto de la Virgen, una extraordinaria coincidencia entre la posición de las estrellas y las constelaciones que estaban en el cielo sobre la ciudad de México el 12 de diciembre de 1531, cuando la imagen quedó grabada en aquella sencilla tela.

40 fotos infrarrojas de la imagen tomadas por el Dr. Phillip Callahan, en 1979 concluyen que la imagen original es inexplicable como creación humana.

Al tener una visión detallada de las pupilas de la Virgen se pueden ver 13 personas reflejadas en sus ojos. Esto se descubrió mediante un proceso de digitalización de imágenes por computadora (el pequeño diámetro de las corneas descarta que las imágenes hayan sido pintadas).

En 1950 varios oftalmólogos examinaron los ojos de la Virgen de Guadalupe y coincidieron en que los ojos de la imagen tienen las características de un ojo humano vivo.

La tilma se mantiene en una temperatura constante de 36 grados y medio (la temperatura de un cuerpo humano sano), pese a estar colocada sobre una placa metálica, cuya temperatura oscila alrededor de los 15 grados centígrados.

Pero la evidencia mayor y más hermosa es la devoción contagiosa de tantos mexicanos ven en ella a su madre del cielo, a una intercesora que les dice, como le dijo a Juan Diego en una de sus apariciones “¿No estoy yo aquí que soy tu madre?”

Autor: Carmen Elena Villa

sábado, 9 de diciembre de 2017

9 de diciembre: San Juan Diego

9 de Diciembre: San Juan Diego, por el P. Celestino Hueso, SF


En la selva del Putumayo conocí a personas que cada domingo se recorrían entre cinco y diez kilómetros a patita para asistir a la Misa y la preparación para ser padrinos de bautismo; conocí también veredas (veinte o veinticinco familias) capaces de pasarse a vivir durante una semana enterica a la escuelita. Allí comían todos de la olla común, dormían todos en el duro suelo de madera, se ocupaban todos de los niños… Y todo, para participar en la misión que “estaban dando los padrecitos”.

Nuestro santo de hoy, Juan Diego, pertenece a esta estirpe de católicos. Recorría unos veinte kilómetros todos los fines de semana para profundizar en la fe y participar en la Santa Misa.
Fue un hombre sencillo, humilde, generoso para con todos. De los que le gustan a Dios.
También le gustan a la Madre de Dios. Por eso la Virgen María se fijó en él para hacerlo su confidente. Y le salió al encuentro por el camino.

“Juanito ve al obispo y le dices que quiero que se construya aquí un templo en mi honor” Y allá va Juan Diego. Y el obispo se hace el loco. Y Juan insiste una y otra vez, tantas como se lo pide la Virgen, sin desanimarse y sin esquivar el encuentro con la Señora del Tepeyac.

Bueno, lo esquivó una vez, pero lo hizo por buscar socorro para su tío enfermo. Y María le sale nuevamente al encuentro, lo tranquiliza con la noticia de que su tío ya está sano y le vuelve a marcar nuevamente el camino del obispado.

Esta vez será la definitiva porque la Virgen de Guadalupe ha quedado para siempre en la tilma del indiecito. En su corazón lo estaba desde hacía mucho tiempo.

¡Ah! El obispo le colocó el nombre de “Virgen de Guadalupe” porque le dio la impresión de que se parecía a la Guadalupana extremeña.

viernes, 8 de diciembre de 2017

8 de diciembre: Inmaculada Concepción

Inmaculada, "fiesta de guardar en los Reinos de Su Majestad Católica" desde 1664

"¡Bendita sea tu pureza
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea,
en tan graciosa belleza.

A Ti, celestial princesa,
Virgen sagrada María,
te ofrezco en este día
alma, vida y corazón.

Mírame con compasión,
no me dejes, madre mía".

Después del Padrenuestro y del Avemaría, no ha habido otra oración popular tantas veces repetida como la expresada en esta "décima" poética, de autor desconocido, escrita en el periodo renacentista del Imperio Español.

Con ocasión de la festividad de la "Pura y Limpia Concepción de María Santísima", las siguientes reflexiones contribuirán a ayudarnos a despertar y acrecentar nuestra relación religiosa con la "Thetókos- Christotókos"- "Madre alumbradora de Dios, o Madre alumbradora de Cristo".

La devoción a la Inmaculada es muy popular en España. El día fue declarado "Fiesta de guardar en todos los Reinos de Su Majestad Católica", desde el año 1664, antes de que el papa Clemente XI así lo decretara para la Iglesia universal, en 1708.

Aún hoy es común que entre sus familiares y amigas felicitemos a quien celebre su fiesta, con cualquiera de las versiones de "Concha", "Conchita", "Concepción" o "Inmaculada".

Raro es hallar un pueblo en el que esta festividad no se celebre. Multitud de templos, ermitas, entidades y parroquias están consagradas a la Inmaculada.

Patrona celestial de la infanteria española

A la piadosa leyenda basada en hechos reales, aunque con interpretaciones no siempre documentadas y veraces, acudimos para desvelar el porqué la Inmaculada es la "Patrona Celestial de la Infantería Española" . Tal leyenda refiere que en la noche del 7 al 8 de diciembre del año 1585, en la llamada "Guerra de los Ochenta Años", el Tercio español de Flandes comandado por el Maestre de Campo Francisco de Asís de Bobadilla, se libró de una muerte segura, gracias a la protección de la Virgen.

Uno de los solados sitiados en la pequeña isla de Bammbel encontró una imagen de madera, lo que encendió la moral de los defensores, convencidos de que su protección celestial hubiera facilitado el paso a tierra firme al haberse milagrosamente helado el río que los separaba.

En el arte

Velázquez, El Greco, Zurbarán, Morillo y José Antolínez fueron, y siguen siendo, "evangelistas" del hoy dogma de la Inmaculada Concepción, desde el púlpito de los más importantes museos del mundo y los retablos de los templos y catedrales de la Cristiandad. Solo del sevillano Bartolomé Esteban Morillo, su colección rebasa la veintena de obras.

Texto principal del dogma

Este es el texto literal con el que el papa Pío IX definió el dogma de la Inmaculada el día 8 de diciembre de 1854:

"Declaramos, pronunciamos y definimos que la doctrina que afirma que la bienaventurada Virgen María fue preservada y totalmente exenta de la mancha del pecado original, desde el primer instante de su concepción, por privilegio y gracia singular de Dios omnipotente y en vista de los méritos de Jesucristo salvador del género humano, es una doctrina revelada y, por consiguiente, debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles". "Potuit, decuit, ergo fecit".

Hermandades, cofradías y asociaciones

De interés ascético, dogmático, litúrgico y piadoso, es de destacar el hecho de que la mayoría de Hermandades y Asociaciones que se fundaron en los tiempos de fervor "inmaculatista" en España, tuvieron acentuado carácter social y benéfico.

SOBRE EL MISMO TEMA  

Tres versiones de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción por Pío IX



Australia y la definición del dogma de la Inmaculada Concepción

La Iglesia australiana en la definición del dogma:
Dos anécdotas interesantes

Me gustaría compartir dos anécdotas que creo son de sumo interés y que dan cuenta de la hasta ahora muy poco sabida conexión de Australia con la definición del dogma de la Inmaculada Concepción por el Papa Pío IX en 1854.

Primero, el papel del entonces arzobispo de Sídney, Bede Polding, osb, en las "discusiones finales" acerca de la proclamación del dogma. Henry Norbert Birt, en su trabajo Benedictine Pioneers in Australia ("Pioneros benedictinos en Australia", 1911), tiene la versión más completa de la historia, la cual transcribe, dice, "de un pergamino delante de sus ojos, preparado evidentemente en aquella fecha, o poco después".

Me permito la libertad de traducir unas líneas:

La última media hora de la reunión [de los 110 obispos llamados a Roma para participar en dichas "discusiones finales"] fue una de las más memorables de los anales de la Iglesia. Había habido discusiones y argumentos fuertes cuando el arzobispo Polding se levantó y se presentó diciendo que era el representante de los once obispos en Australia y había venido a doblegarse a la Santa Sede. "Vos sois Pío: somos vuestros hijos. Enseñadnos, guiadnos, confirmad nuestra Fe".

[Polding] se expresó en palabras muy simples y conmovedoras. De repente la asamblea entera se volvió tranquila: la discusión dio paso a la fe. Los obispos se volvieron de una mente y de un corazón; quisieron que se les llevara al Papa, para echarse a sus pies. El cardenal legado y el episcopado entero vertieron lágrimas de gozo y consuelo. Un jesuita presente dijo que nunca se había dado cuenta de la acción visible del Espíritu Santo como lo hizo en aquella última media hora.

Birt concluye su relato diciendo que Polding, al actuar así, había tomado "una parte decisiva en aquellas discusiones solemnes. ¡La voz de Australia se había oído!".

La segunda anécdota viene recogida en el Ordo de la diócesis de Victoria, hoy estado australiano, de 1855. Relata que el 27 de junio de 1854, el entonces obispo de Melbourne, James Alipius Goold, regaló al Papa Pío IX una cantidad de oro minado de tierras victorianas "en testimonio de fidelidad hacia la persona de Vuestra Santidad, y hacia la Sede Apostólica".

Debajo de este texto, el compilador del Ordo registra que "Su Santidad ha manifestado de la más especial forma su afecto paternal por sus hijos de Victoria al haberse dignado a ordenar hacer del oro de la provincia las medallas que se acuñarán con ocasión de la definición dogmática de la Inmaculada Concepción de la Beata Virgen María".

El propio arzobispo Polding, en una carta a la abadesa de Stanbrook en 1855, explica algo más acerca de la acuñación de estas medallas conmemorativas.

"Fueron cien onzas mandadas por los mineros", cuenta Polding, "y de ellas se acuñaron trescientas medallas. Algunos de los cardenales quisieron que las medallas fueran más grandes, pero el Papa no estaba de acuerdo porque habría que usarse otro oro... medallas de plata también fueron acuñadas".

Son dos anécdotas que ciertamente valen la pena traer a la mente y que, también, son una muestra del entusiasmo con el que fue acogido el nuevo dogma en las antípodas de Europa.

Autor: Cameron Doody

Ave María Purísima, sin pecado concebida

“Ave María purísima, sin pecado concebida”. Con esta jaculatoria saludamos en España en tantas ocasiones buenas, recordando el saludo del ángel a María, que hacemos nuestro como saludo cristiano. Muchas personas comienzan con estas palabras su confesión sacramental, muchos saludan así al entrar en una casa, muchos la emplean al comenzar una obra buena, etc. Pertenece a la entraña del pueblo cristiano esta devoción mariana, que evoca el saludo del ángel a María y recuerda que ella es la Purísima, llena de gracia y concebida sin pecado original.

Al comienzo del Año litúrgico celebramos la solemne fiesta de la Inmaculada, como aurora que anuncia la llegada del sol. La redención de Cristo ha comenzado por María. Ella es la primera destinataria de esa redención que viene a traer su Hijo Jesucristo, nuestro Señor y Redentor. Ella es la primera redimida. En ella nos miramos como en un espejo para contemplar lo que Dios quiere hacer con cada uno de nosotros. A ella, desde el comienzo; a nosotros, como final consumado. Pero todos redimidos por la sangre redentora de Cristo, derramada en la Cruz para limpiarnos de nuestros pecados.

María fue concebida por vía natural del abrazo amoroso de sus padres Joaquín y Ana. El fruto de esa unión ha resultado singular, pues Dios eligió a María para que fuera en su momento la madre del Redentor. Y por eso la libró de todo pecado, llenándola de su gracia, incluso librándola del pecado original, que todos contraemos al nacer. Lo que a todos nos viene dado como perdón, a ella le viene dado anticipadamente como prevención en virtud de los méritos de Cristo. De manera que nunca tuvo la más mínima sombra de pecado, y en ella todo fue luz de gracia desde el primer momento. Por eso, la llamamos la Purísima.

Nuestra patria España, en su larga historia de santidad, ha impulsado continuamente que esta verdad tan arraigada en la conciencia cristiana de nuestro pueblo llegara a ser definida como dogma de fe. Y así sucedió en 1854 (precisamente, el 8 de diciembre), cuando el Papa Pio IX definió que “la Santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original desde el primer instante de su concepción, por singular privilegio y gracia de Dios Omnipotente, en atención a los méritos de Cristo-Jesús, Salvador del género humano”.

A partir de esa fecha, el Papa visita todos los años la plaza de España en Roma, depositando un ramo de flores junto al monumento de la Inmaculada. María Inmaculada es patrona de España, precisamente con este título tan atractivo y tan seductor para el alma creyente.

Se acerca la Navidad, se acerca la contemplación de este misterio de amor, que tiene corazón de madre. Preparemos nuestro corazón para acoger el misterio que nos desborda. Dios se acerca a nosotros en este Niño indefenso en los brazo de su Madre santísima. Nos acercamos a él con el deseo de acogerlo en nuestro corazón.

Que el adviento sea de verdad tiempo de acercamiento al Señor, porque él sale a nuestro encuentro en cada hombre, en cada acontecimiento. Sobre todo en aquellas personas que sufren la injusticia, en los pobres y desheredados de la tierra, que reclaman nuestra atención. El viene a establecer un reinado de justicia y de amor. Preparándonos así a recibirle este año, nos vayamos disponiendo a recibirle cuando venga a llevarnos con él definitivamente. Su Madre bendita nos acompañará en todo momento, también en ese momento supremo.

Autor: Monseñor Demetrio Fernández

SOBRE EL MISMO TEMA

Las Inmaculadas de Murillo y la visión de Santa Beatriz de Silva

Se celebra el cuarto centenario del nacimiento de Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682), el gran pintor de la Purísima y uno de los genios del Barroco español.

Lo que Murillo innovó

Murillo cambia el estilo de representar a María triunfante que habían traído pintores anteriores a él como Pacheco o Velázquez. ¿La gran novedad? Viste a María de blanco, con una túnica sencilla e inmaculada, y le da vuelo al manto azul. De la lectura del Apocalipsis toma solo la luna bajo sus pies y, para representar aquello de que iba ‘vestida de sol’, coloca una luz anaranjada tras cada Inmaculada, prescindiendo de la corona de estrellas que sí usaron Pacheco y Velázquez.

Santa Beatriz de Silva, encerrada en el baúl por la Reina

¿En qué se basa esta representación que se hace de la Inmaculada? Para ello tenemos que conocer a Santa Beatriz de Silva (1437-1492), dama de la corte de Isabel de Portugal (esposa de Juan II de Castilla). La reina, celosa porque creía que su marido miraba a Beatriz con deseo, la encerró durante días en un baúl cerrado a cal y canto. Allí, se le apareció la Virgen para decirle que todo saldría bien, y que cuando saliera fundara una orden (las Concepcionistas). Beatriz contaría que la Virgen se le había aparecido con túnica blanca y manto azul, como luego vestirían las monjas concepcionistas, y como pinta Murillo a la madre de Cristo.

Inmaculada "La Colosal"

Una de las primeras Inmaculadas que pintó Murillo fue ‘La Colosal’, que se conserva en el Museo de Bellas Artes de Sevilla. Se hizo para el arco de la iglesia del Convento de San Francisco, que estaba donde hoy se abre la Plaza Nueva.


Dice la tradición que cuando Murillo presentó el cuadro, a los franciscanos no le gustó demasiado. Pero Murillo sabía que su cuadro no estaba realizado para ser visto a ras de suelo. Una vez que se colocó a su altura, los monjes cambiaron su visión sobre la obra. No hay que obviar que este lienzo mide tres metros de ancho y casi cuatro y medio de alto. Por algo es ‘La Colosal’. De hecho, su tamaño fue lo que hizo que el napoleónico Mariscal Soult no pudiera llevársela durante la invasión francesa, y se quedara recluida en el Alcázar.

Las obras que devolvió Pétain a Franco

La Inmaculada llamada ‘de los Venerables’ –y mal llamada ‘de Soult’ por su expoliador– regresó a España en 1940, pero nadie desde nuestro país la había reclamado. ¿Cómo podía ser? En aquella época, Francia estaba siendo invadida por las tropas nazis, y el gobierno colaboracionista dirigido por el Mariscal Pétain se había establecido en Vichy traicionando a la república francesa. Pétain quería el apoyo de la España de Franco, y por ello se propuso como estrategia un intercambio de cuadros entre el Prado y el Louvre.


Un día de diciembre, avisaron a los encargados del Patrimonio de España que fueran a la localidad francesa de Port Bou. Para agilizar el acuerdo, Pétain mandaba a Franco la Inmaculada de los Venerables a España. Debió llegar en tren, pero las lluvias lo impidieron, por lo que fue cargada en un camión sin escolta en el que llegó hasta el lugar de la cita. Un día antes del día de la Inmaculada, el cuadro llegaba en un vagón de tren precintado a Madrid. Por cierto, un año más tarde Pétain mandaría a España otra obra maestra expoliada: la Dama de Elche.

La hija sorda y monja de Murillo

Corre desde siempre la tradición de que Murillo tomó para algunas de sus Inmaculadas rostros conocidos. Pero dentro de esas teorías, debemos detenernos en la similar faz que tienen las llamadas ‘de Walpole’ (Hermitage de San Petersburgo) y ‘del Coro o niña’ (Museo de Bellas Artes).

Aunque puede resultar a simple vista sensato decir que ambas tienen el mismo rostro, Santiago Montoto se atrevía en los años 20 a decir que ambas tuvieron como modelo a la hija de Murillo, Francisca María. La última de sus hijas, que dicen que era sorda de nacimiento, entró en el convento de Madre de Dios como monja, y decían que la añoranza del pintor de su hija fue lo que propició que le pusiera su rostro a estas dos representaciones de la Inmaculada Concepción.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Mateo 15,29-39: Curaciones junto al lago y segunda multiplicación de los panes

Mateo 15,29-39
Miércoles de la 1 Semana de Adviento 

15:29 Desde allí, Jesús llegó a orillas del mar de Galilea y, subiendo a la montaña, se sentó.
15:30 Una gran multitud acudió a él, llevando paralíticos, ciegos, lisiados, mudos y muchos otros enfermos. Los pusieron a sus pies y él los curó.
15:31 La multitud se admiraba al ver que los mudos hablaban, los inválidos quedaban curados, los paralíticos caminaban y los ciegos recobraban la vista. Y todos glorificaban al Dios de Israel.

La segunda multiplicación de los panes
Cf. Mc 8,1-10

15:32 Entonces Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: "Me da pena esta multitud, porque hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer. No quiero despedirlos en ayunas, porque podrían desfallecer en el camino".
15:33 Los discípulos le dijeron: "¿Y dónde podríamos conseguir en este lugar despoblado bastante cantidad de pan para saciar a tanta gente?"
15:34 Jesús les dijo: "¿Cuántos panes tienen?" Ellos respondieron: "Siete y unos pocos pescados".
15:35 Él ordenó a la multitud que se sentara en el suelo;
15:36 después, tomó los panes y los pescados, dio gracias, los partió y los dio a los discípulos. Y ellos los distribuyeron entre la multitud.
15:37 Todos comieron hasta saciarse, y con los pedazos que sobraron se llenaron siete canastas.
15:38 Los que comieron eran cuatro mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.
15:39 Después que despidió a la multitud, Jesús subió a la barca y se dirigió al país de Magadán.

SOBRE EL MISMO TEMA:
por Marie Mouton-Brady, OP
por la Orden Carmelita  

MIÉRCOLES DE LA PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO

Isaías 25,6-10a
Salmo 22: Habitaré en la casa del Señor 
por años sin término
Mateo 15,29-37

Isaías 25,6-10a

Aquel día, el Señor de los ejércitos preparará para todos los pueblos, en este monte, un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera; manjares enjundiosos, vinos generosos. Y arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos, el paño que tapa a todas las naciones. Aniquilará la muerte para siempre. El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros, y el oprobio de su pueblo lo alejará de todo el país. -Lo ha dicho el Señor-. Aquel día se dirá: "Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara; celebremos y gocemos con su salvación. La mano del Señor se posará sobre este monte."

Salmo 22: Habitaré en la casa del Señor 
por años sin término

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas.
R. Habitaré en la casa del Señor 
por años sin término

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan.
R. Habitaré en la casa del Señor 
por años sin término

Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa.
R. Habitaré en la casa del Señor 
por años sin término

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.
R. Habitaré en la casa del Señor 
por años sin término

Mateo 15,29-37

En aquel tiempo, Jesús, bordeando el lago de Galilea, subió al monte y se sentó en él. Acudió a él mucha gente llevando tullidos, ciegos, lisiados, sordomudos y muchos otros; los echaban a sus pies, y él los curaba. La gente se admiraba al ver hablar a los mudos, sanos a los lisiados, andar a los tullidos y con vista a los ciegos, y dieron gloria al Dios de Israel. Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: "Me da lástima de la gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que se desmayen en el camino." Los discípulos le preguntaron: "¿De dónde vamos a sacar en un despoblado panes suficientes para saciar a tanta gente?" Jesús les preguntó: "¿Cuántos panes tenéis?" Ellos contestaron: "Siete y unos pocos peces." Él mandó que la gente se sentara en el suelo. Tomó los siete panes y los peces, dijo la acción de gracias, los partió y los fue dando a los discípulos, y los discípulos a la gente. Comieron todos hasta saciarse y recogieron las sobras: siete cestas llenas.

6 de Diciembre: San Nicolás, por Celestino Hueso, SF


Hoy celebramos al santo que está en el origen de la leyenda de Papa Noel, pero comencemos por el principio.

El termómetro para medir el cristianismo es muy sencillo. Que eres generoso y estás pendiente de los otros y les ayudas a solucionar sus problemas y les echas una mano en lo que haga falta… estás en el camino de la santidad; que eres un egoistón que sólo piensas en ti, que ves a los demás como tus criados o bien no te importan un pito… entonces tú eres tan cristiano como yo picador.

San Nicolás pertenece al primer grupo. Su característica principal es la generosidad puesta de manifiesto a lo largo de toda su vida. De niño, de obispo y de anciano siempre estuvo pendiente de socorrer a los demás.

Nunca se dedicó a dar limosna a mendigos callejeros. No. Él buscaba a esos montones de necesitados que no dicen nada a nadie, ni piden a nadie. Trabajadores honrados en los que se ha cebado la enfermedad o el infortunio y que no piden ayuda por vergüenza. Por eso llegó a ser santo.

También en su historia se ha colado la leyenda para contarnos que había tres hermanas con su anciano padre muy enfermo y no tenían dinero ni para médicos ni para comer ni para nada. Un día por la ventana cayeron tres bolsas llenas de monedas de oro que solucionaron el problema a las tres hermanas. Por supuesto, el donante anónimo había sido Nicolás.

Y aquí toma fuerza su leyenda, según la cual, se le ve cabalgando un precioso caballo blanco desde oriente hasta occidente y de norte a sur dejando regalos por todos los hogares. En Alemania le decían “San Nikolaus” y poco a poco degeneró en Santa Claus, convirtiéndose en el Papa Noel que todos conocemos y que cambió su viejo caballo blanco por el tiro de renos con trineo.

Nicolás significa protector de los pueblos, bajo su protección nos colocamos.

lunes, 4 de diciembre de 2017

4 de diciembre: SAN JUAN DAMASCENO

La creación y la carne “no son despreciables” para Dios


A causa de la Encarnación, la materia es vista como morada de Dios. El pensamiento cristiano, a diferencia de otras religiones o filosofías, no considera que la creación y que la materia, la carne, sean despreciables aunque estén heridas por el pecado, sino que la Encarnación de Dios les ha conferido un gran valor.

Así lo explicó el miércoles 6 de mayo de 2009 durante la Audiencia General a los peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro, continuando su ciclo de catequesis sobre pensadores cristianos del primer milenio, y que centró en la figura de san Juan Damasceno.

Por segunda vez consecutiva, el Papa ha tomado a un teólogo de la Iglesia oriental (la semana pasada fue al Patriarca Germán de Constantinopla) para hablar sobre la trascendencia que la veneración de las imágenes sagradas, que se apoya en la doctrina de la Encarnación, tiene para la fe cristiana.

De nuevo el pontífice se refirió a la tensión iconoclasta que vivió la Iglesia de Oriente, que afectó también a la vida y al pensamiento de san Juan Damasceno (siglo VIII), uno de los teólogos más grandes de la Iglesia bizantina y al que León XIII proclamó doctor de la Iglesia en 1890.

En el pensamiento de este santo se encuentran "los primeros intentos teológicos importantes de legitimación de la veneración de las imágenes sagradas, uniendo a éstas al misterio de la Encarnación". Al permitir la veneración de las imágenes, el cristianismo ha respondido no sólo al judaísmo, sino también al Islam, que prohíben el uso cultual de la imagen.

Citando al Damasceno, el obispo de Roma explicó que "dado que ahora Dios ha sido visto en la carne y ha vivido entre los hombres, se puede representar lo que es visible en Dios. Yo no venero la materia, sino al creador de la materia, que se ha hecho materia por mí y se ha dignado habitar en la materia y obrar mi salvación a través de la materia".

"A causa de la Encarnación, la materia aparece como divinizada, es vista como morada de Dios. Se trata de una nueva visión del mundo y de las realidades materiales. Dios se ha hecho carne y la carne se ha convertido realmente en morada de Dios, cuya gloria resplandece en el rostro humano de Cristo", añadió.

4 de diciembre: De San Juan Damasceno, en el día de su festividad


Juan de Damasco, o como es más conocido en lengua española, Juan Damasceno, nace entre los años 675 y 676 en Damasco, a la sazón, capital del Califato omeya, haciéndolo durante el reinado del califa musulmán Muawiya I, quinto califa en el cómputo general, segundo de los de la dinastía omeya y primero de los califas de Damasco.

Juan nace en una familia prominente llamada Mansur, que significa “el victorioso”. Su nombre original sería Yuhanna (o Yanah) ben Mansur ben Sarjun. Su padre se llama Sarjun (Sergio) y a pesar de su religión cristiana, habría llegado a ser un importante funcionario de la corte califal en Damasco. Su abuelo, Mansur Bin Sargun, había sido el gobernador de la región con el Emperador Heraclio y probablemente, el que rinde la ciudad a los árabes.

Juan se forma en un ambiente cultural greco-cristiano, pero también en el árabo-islámico con el que convive, demostrando en sus obras un gran conocimiento de su cultura. Su tutor pudo ser un siciliano de nombre Cosmas, secuestrado por los árabes en Sicilia y rescatado por el padre de Juan, que también lo sería de otro gran pensador de la época San Cosme de Maiuma. A él se han de atribuir la esmerada educación que Juan recibe en los ámbitos de la música, la astronomía, la teología, la filosofía, las matemáticas y la geometría.

Con gran probabilidad, Juan habría servido como alto funcionario en la corte califal de Damasco antes de ordenarse sacerdote e ingresar como monje en el monasterio de Mar Saba (San Saba). Ello pudo ocurrir hacia el 706, cuando durante el reinado del décimo califa, Walid I, éste da una vuelta de tuerca en la islamización de la región, pero es en todo caso seguro que ya era monje cuando tras el sitio de Constantinopla del 717 tiene lugar la polémica de la iconoclastia, el movimiento contra la veneración de imágenes que se suscita en el seno del cristianismo precisamente ante la pujanza del islam, contrario, como se sabe, a todo tipo de representación y culto de las imágenes.

Precisamente con el decreto del Emperador León III prohibiendo el culto de imágenes, despunta el genio literario de Juan con su Tratado apologético contra los que censuran las santas imágenes en tres volúmenes, cuyo solo título expresa con claridad su posición sobre el tema. El Tratado del Damasceno será ampliamente utilizado durante el segundo Concilio de Nicea del año 787 para fijar la posición del cristianismo sobre el tema.

No es ni mucho menos su única obra escrita, porque además, el Damasceno escribe una Fuente de sabiduría en tres libros.

El primero, conocido como Dialéctica, es de tipo filosófico. El segundo es el Perì hairéseon (Sobre la Herejías), y en él rebate todas las grandes herejías de su época, a saber, la jacobita, la nestoriana, la maniquea, la monotelita. Por cierto que dedica el último capítulo a la que llama “la herejía de los ismailitas”, a saber, el islam. El tercero es una Exposición exacta de la fe ortodoxa, resumen de los libros dogmáticos de los padres de la Iglesia, que ejercerá gran influencia sobre los autores de la Escolástica.

El Damasceno es uno de los más grandes escritores marianos de la historia. Su Homilía sobre la Anunciación pasa por ser el primer escrito de la historia traducido al árabe. Amén de ello, es uno de los grandes valedores del dogma de la asunción, como se sabe, último declarado por la Iglesia Católica, en tiempos tan cercanos como el año 1950, en que lo hace el Papa Pío XII. De hecho al Damasceno se atribuyen también una serie de himnos marianos, y también de otras temáticas, que podrían haber ido musicados.

De la pluma de Juan de Damasco salen también otros escritos como la Carta a Cosmas y otros, y se le atribuye también la obra Vida de los santos Barlaam y Josafat.

Juan muere el 4 de diciembre del año 749, teniendo por lo tanto unos setenta y cuatro años de edad, en el monasterio de Mar Sabe en el que profesaba, haciéndolo en olor de santidad.

Aparte de sus propias obras que, como es lógico, aportan también cierta información al respecto, la fuente principal sobre su vida debe atribuirse a un tal Miguel, un monje que escribe en lengua árabe su biografía en el año 1084. Y aunque él mismo afirme en su obra que no existía por entonces nada sobre la vida del Damasceno, bien pudo basarse en algún escrito anterior del s. IX o X. La obra de Miguel será traducida al griego por Juan de Jerusalén, que podría ser el patriarca de la importante iglesia cristiana del mismo nombre.

La iglesia Católica reconoce a Juan Damasceno como el último de los Padres de la Iglesia. Es canonizado en seguida, y en 1883, el papa León XIII lo declara doctor de la Iglesia. Tradicionalmente ha venido siendo venerado el 27 de marzo, aunque durante la reforma del santoral de 1969 se le asigna la festividad del 4 de diciembre.

Autor: Luis Antequera

domingo, 3 de diciembre de 2017

El símbolo del evangelio de San Marcos: el león


La representación de San Marcos en forma de león alado es uno de los elementos más conocidos de la iconografía cristiana. Tiene su origen en el texto del Apocalipsis de San Juan (4,5-8).

“Delante del trono ardían siete antorchas de fuego, que son los siete espíritus de Dios, y había algo parecido a un mar de vidrio, como de cristal transparente. En el centro, alrededor del trono, había cuatro seres vivientes cubiertos de ojos por delante y por detrás. El primero de los seres vivientes era semejante a un león; el segundo, a un toro; el tercero tenía rostro como de hombre; el cuarto era semejante a un águila en vuelo. Cada uno de ellos tenía seis alas y estaba cubierto de ojos, por encima y por debajo de las alas. Y día y noche repetían sin cesar: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era y que es y que ha de venir.´”

En este libro, el león es una de las cuatro criaturas que sitúa este libro junto al trono de Dios, dedicándole alabanzas. Las figuras de estas criaturas han sido elegidas como símbolos de los cuatro evangelistas.

La figura del león también se asocia con las palabras con las que comienza Evangelio de San Marcos, una cita atribuida a San Juan Bautista: "El comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Como está escrito por el profeta Isaías: He aquí, yo envío mi mensajero delante de ti, para que te prepare el camino" (Marcos 1:1-3).

En la iconografía cristiana, Juan el Bautista es representado portando una piel de león y la frase evangélica de la voz que clama en el desierto, se ha asociado con un rugido realizado en el desierto. L

La figura del león también se ha convertido en símbolo el poder de la palabra del evangelista, sus alas representan la elevación espiritual, mientras que la aureola es un símbolo tradicional del Cristianismo, asociado con la santidad.

DOMINGO DE LA PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO, Ciclo B

Marcos 13,33-37: Una Iglesia despierta (formarán una familia)

Marcos 13,33-37  

En aquel tiempo, dijo Jesús sus discípulos: "Mirad, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento. Es igual que un hombre que se fue de viaje y dejó su casa, y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara. Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos. Lo que os digo a vosotros lo digo a todos: ¡Velad!"

— Comentario por Juan Antonio Pagola:
“Una Iglesia despierta”


Jesús está en Jerusalén, sentado en el monte de los Olivos, mirando hacia el Templo y conversando confidencialmente con cuatro discípulos: Pedro, Santiago, Juan y Andrés. Los ve preocupados por saber cuándo llegará el final de los tiempos. A él, por el contrario, le preocupa cómo vivirán sus seguidores cuando ya no lo tengan entre ellos.

Por eso, una vez más, les descubre su inquietud: «Mirad, vivid despiertos». Después, dejando de lado el lenguaje terrorífico de los visionarios apocalípticos, les cuenta una pequeña parábola que ha pasado casi inadvertida entre los cristianos.

«Un señor se fue de viaje y dejó su casa». Pero, antes de ausentarse, «confió a cada uno de sus criados su tarea». Al despedirse solo les insistió en una cosa: «Vigilad, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa». Que, cuando venga, no os encuentre dormidos.

El relato sugiere que los seguidores de Jesús formarán una familia. La Iglesia será «la casa de Jesús» que sustituirá a «la casa de Israel». En ella, todos son servidores. No hay señores. Todos vivirán esperando al único Señor de la casa: Jesús, el Cristo. No lo han de olvidar jamás. En la casa de Jesús nadie ha de permanecer pasivo. Nadie se ha de sentir excluido, sin responsabilidad alguna. Todos somos necesarios. Todos tenemos alguna misión confiada por él. Todos estamos llamados a contribuir a la gran tarea de vivir como Jesús. Él vivió siempre dedicado a servir al reino de Dios.

Los años irán pasando. ¿Se mantendrá vivo el espíritu de Jesús entre los suyos? ¿Seguirán recordando su estilo servicial a los más necesitados y desvalidos? ¿Le seguirán por el camino abierto por él? Su gran preocupación es que su Iglesia se duerma.

Por eso les insiste hasta tres veces: «Vivid despiertos». No es una recomendación a los cuatro discípulos que le están escuchando, sino un mandato a los creyentes de todos los tiempos: «Lo que os digo a vosotros os lo digo a todos: velad».

El rasgo más generalizado de los cristianos que no han abandonado la Iglesia es seguramente la pasividad. Durante siglos hemos educado a los fieles para la sumisión y la obediencia. En la casa de Jesús, solo una minoría se siente hoy con alguna responsabilidad eclesial.

Ha llegado el momento de reaccionar. No podemos seguir aumentando aún más la distancia entre «los que mandan» y «los que obedecen». Es pecado promover el desafecto, la mutua exclusión o la pasividad. Jesús nos quería ver a todos despiertos, activos, colaborando con lucidez y responsabilidad en su proyecto del reino de Dios.

Marcos 13,33-37: Exhortación a la vigilancia y fidelidad

Marcos 13,33-37
Domingo de la 1 Semana de Adviento, Ciclo B

En aquel tiempo, dijo Jesús sus discípulos: "Mirad, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento. Es igual que un hombre que se fue de viaje y dejó su casa, y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara. Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos. Lo que os digo a vosotros lo digo a todos: ¡Velad!"

SOBRE EL MISMO TEMA:
Una Iglesia despierta (formarán una familia)  

Primer Día del Adviento, por el P. Celestino Hueso, SF

Hoy es el primer día del año cristiano, llamado Primer Domingo de Adviento.

Es un año un poco especial. En él se recorre y se celebra todo el camino que nos lleva a la salvación. Por eso comienza con la preparación de la venida del Señor y termina con su victoria definitiva que es también nuestra victoria.

Adviento significa "hacia el que viene" y nos invita a caminar hacia Cristo que viene a nosotros, a fin de que el encuentro se dé antes.

No se trata solamente de preparar la Navidad, que también; sino, sobre todo, de preparar nuestro encuentro con Él en los demás, cada día y en cada misa que celebramos.

Y, finalmente, preparar el encuentro definitivo con Él, a través de nuestra muerte o de su segunda venida.

Un hecho que no sabemos cuándo acontecerá, pero sabemos con toda certeza que va a suceder y que cada año que pasa lo tenemos un pelín más cercano. Por eso no nos podemos dormir, como nos recuerda el evangelio de hoy.

Nuestra buena disposición a salir al encuentro de Cristo que viene la ponemos de manifiesto de varias maneras: A través de la austeridad; sin flores en los altares y sin gloria en la Misa, con cantos menos rimbombantes. Con la corona de Adviento.

LA CORONA

¡Por cierto! La corona es circular, es decir que no tiene principio ni fin (como el anillo de bodas) porque significa la eternidad en la que creemos. En el anillo de compromiso significa que el amor es eterno (si no lo matamos nosotros) y en la corona, que es eterna toda la vida

Está hecha de hojas verdes, sin flores, que indican nuestra segura esperanza como confianza en Dios y como trabajo nuestro por responderle mejor cada día.

Y debería llevar cinco velas. Tres de color violeta (morado), una rosada y una, blanca, ¡ojalá con el gravado del nacimiento!

Representan las cuatro semanas del Adviento con sus colores litúrgicos: Violeta para las semanas 1ª, 2ª y 4ª, rosado para la semana 3ª y el blanco, en el centro, para el día de Navidad.

Al prenderlas sumando cada semana una luz más, estamos indicando que nuestra fe y nuestro compromiso de vida van creciendo conforme nos vamos acercando a nuestro Salvador que llega.
¡Feliz año para todos!

sábado, 2 de diciembre de 2017

DOMINGO DE LA PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO, Año B (Lecturas)

Isaías 63,16b-17.19b;64,2b-7
Salmo 79: Oh Dios, restáuranos, 
que brille tu rostro y nos salve
1 Corintios 1,3-9
Marcos 13,33-37

Isaías 63,16b-17.19b;64,2b-7

Tú, Señor, eres nuestro padre, tu nombre de siempre es "Nuestro redentor". Señor, ¿por qué nos extravías de tus caminos y endureces nuestro corazón para que no te tema? Vuélvete, por amor a tus siervos y a las tribus de tu heredad. ¡Ojalá rasgases el cielo y bajases, derritiendo los montes con tu presencia! Bajaste, y los montes se derritieron con tu presencia. Jamás oído oyó ni ojo vio un Dios, fuera de ti, que hiciera tanto por el que espera en él. Sales al encuentro del que practica la justicia y se acuerda de tus caminos. Estabas airado, y nosotros fracasamos: aparta nuestras culpas, y seremos salvos. Todos éramos impuros, nuestra justicia era un paño manchado; todos nos marchitábamos como follaje, nuestras culpas nos arrebataban como el viento. Nadie invocaba tu nombre ni se esforzaba por aferrarse a ti; pues nos ocultabas tu rostro y nos entregabas en poder de nuestra culpa. Y, sin embargo, Señor, tú eres nuestro padre, nosotros al arcilla y tú el alfarero: somos todos obra de tu mano.

Salmo 79: Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve

Pastor de Israel, escucha,
tú que te sientas sobre querubines, resplandece.
Despierta tu poder y ven a salvarnos.
R. Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve

Dios de los ejércitos, vuélvete:
mira desde el cielo, fíjate,
ven a visitar tu viña,
la cepa que tu diestra plantó,
y que tú hiciste vigorosa.
R. Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve

Que tu mano proteja a tu escogido,
al hombre que tú fortaleciste.
No nos alejaremos de ti;
danos vida, para que invoquemos tu nombre.
R. Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve

1 Corintios 1,3-9

Hermanos: La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo sean con vosotros. En mi acción de gracias a Dios os tengo siempre presentes, por la gracia que Dios os ha dado en Cristo Jesús. Pues por él habéis sido enriquecidos en todo: en el hablar y en el saber; porque en vosotros se ha probado el testimonio de Cristo. De hecho, no carecéis de ningún don, vosotros que aguardáis la manifestación de nuestro Señor Jesucristo. Él os mantendrá firmes hasta el final, para que no tengan de qué acusaros en el día de Jesucristo, Señor nuestro. Dios os llamó a participar en la vida de su Hijo, Jesucristo, Señor nuestro. ¡Y él es fiel!

Marcos 13,33-37

En aquel tiempo, dijo Jesús sus discípulos: "Mirad, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento. Es igual que un hombre que se fue de viaje y dejó su casa, y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara. Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos. Lo que os digo a vosotros lo digo a todos: ¡Velad!"